El día domingo, 2° de vacaciones, sorprendió a los jóvenes antes de lo esperado, la noche se le había hecho cortísima, no bajaron a desayunar, en realidad no salieron de aquel lugar en todo el día, pues aprovechando la ausencia de sus compañeros y la de Jean, que estaba… en algún sitio, fueron a incursionar al cuarto de las chicas, los cuales, si bien tenían ciertas protecciones, no eran rivales para los merodeadores. Las habitaciones eran ordenadas y perfumadas a diferencia de las de los hombres, que no olían precisamente a rosas (al mas puro estilo Gato con Botas de Shrek).
- vaya… las mujeres si que son ordenadas- dijo alucinado Prongs
- jajajaja, eso es porque no están, James- se rió Lupin
- no, cuando están también son ordenadas- le corrigió Sirius- lo que pasa es que es más difícil entrar… recuerdo hace 2 cursos atrás… que momento.- agregó con tono soñador.
- Si- Remus imitó su tono- recuerdo como les quedó la cara tras el atentado de hechizos que lanzaron las chicas contra ustedes…sin menospreciar el trabajo del tobogán en que se convirtieron las escalesras…
Horas más tarde, de noche, los chicos se ponían sus pijamas cuando:
-¡HOMBRES! – un grito atronador, seguido por unos pasos malignos llego a sus oídos- ¿CÓMO SE ATREVEN?- Jean Wings apareció en el marco de la puerta hecha una feria- se que estuvieron en mi cuarto, cada centímetro de la habitación impregnado con su aroma ¿qué les parece si me quedo aquí, hurgando sus cosas?
-Pero… nos estamos poniendo pijama- reclamó Remus, cuyo torso estaba desnudo.
- ¿y? – dijo la chica en tono desafiante sentándose en una de las camas- que grato es que invadan tu espacio- comentó con sarcasmo minutos después.
En ese momento el chico de cabello negro azulado y ojos como la luna entró en la habitación sólo tapado con una toalla, no notó que Jean estaba ahí y sin más se comenzó a vestir
-¡ejem!
-¡Padfoot!- exclamó James
Sirius miró a su amigo y s percato de la presencia de Jean, la cual simplemente le sonrió y salió por la puerta.
- ¿qué demo…?- comenzaba a decir Black.
- Ah, por cierto- Wings había vuelto, e indicó un tamaño pequeño juntando el índice y el pulgar. Nuevamente se va.
- ¿qué se cree esa…?- escupió con rabia Sirius- ¿y qué hacía aquí? Paren de reírse hijos de puta
- ¿ouch! No hay porque ser agresivos – le tranquilizó Lupin- jajaja, pero hay que admitir que Wings tiene chispa jajaja.
- Cambia la cara Padfoot, sonríe, no te arrugas por hacerlo, aparte esto no saldrá de estas 4 paredes.- dijo Potter tratando de subirle la moral
- Gracias, pero aún no me han dicho que demonios hacía ella aquí.
- No sé, vino a molestar.
El resto de la semana no la volvieron a ver, hasta el jueves en la mañana, pues James tenía ganas de jugar al Quidditch, por lo que bajaron al campo, cual no fue su sorpresa al ver a Jean Wings volando maravillosamente de un lado a otro con un bate en su mano, el cual movía con una agilidad asombrante, al detectar a los merodeadores, bajó de su escoba e hizo ademán de irse.
- Hey! Wings!- le llamó Prongs- no te vayas- le agarró el brazo- ¿dónde aprendiste a volar así?
- ¿acaso crees que eres el único que puede volar bien- le preguntó a su vez la chica con tono aireado.
- Jean, relájate, era sólo una pregunta.- la regaño Remus.
- En la Academia de las Brujas de Salem.
- Ah!, si, me parece que ahí tienen un grandioso equipo de Quodpot ¿o me equivoco?- señaló James.
- Sí, así es, pero ahora, con su permiso- se dio la vuelta para irse.
- Hey!, quédate, no es necesario que te vayas- le gritó Potter.
- Me parece que tu amigo- indicó a Sirius- no quiere que me quede- miró por sobre el hombro de James, con cara burlona indicó el gesto de la discordia nuevamente (tamaño chico). Sirius susurró “la mataré” al oído de Remus.- pero, ya que insisten me quedo.
James la probó (N.A: por Ro!! Eso suena horrible), quiero decir que la puso a prueba y descubrió que era mejor golpeadora de los que ocupaban esa posición en el equipo, también no pudo dejar de notar que su velocidad era mayor que la que alcanzaba el buscador de Gryffindor.
Volvieron al castillo para el almuerzo, en la tarde se separaron. Jean, nuevamente había desaparecido, Remus decidió que era momento de adelantar trabajo para el otro semestre y se zambulló en la búsqueda del saber en la biblioteca, lugar que sus 2 queridísimos amigos no visitarían hasta que fuera estrictamente necesario. Lupin pensó que la biblioteca estaría vacía, pero no era así, 2 estudiantes habían tenido la misma idea: Jean y Severus “Quejicus” Snape. Se internó entre los estantes, evitando todo contacto visual con Madame Pince, por lo ocurrido en una noche anterior. Estaba tomando apuntes de un libro de pociones, una sombra le tapo la luz (N.A: Joder! Bravo, gran descubrimiento)
- ¿Solo por aquí Lupin?- dijo la voz fría de Snape.
-Sino te molesta sacar tu grasienta cabeza del paso de luz, por favor- le encaró Remus.
- Lupin ese genio!- de burló Snape- ten cuidado cuando salgas a pasear bajo la luna- se alejó.
Remus lo siguió con la mirada hasta que dio la vuelta en una esquina, luego bajó la vista y continuó escribiendo tranquilamente pues no sabía que alguien los había oído. 2 horas más tarde regresó a la sala común, más pálido de lo habitual, se acercaba la hora. Los 3 jóvenes se sentaron en unas butacas frente al fuego, Mooney les contaba su encuentro con Snape, en el momento que Jean entró en la sala común, los miró con suspicacia y continuó su camino.
- está anocheciendo- Sirius miró a Remus-será mejor que bajes ya, nosotros iremos en un momento.
Remus asintió con la cabeza, y salió por la puerta del retrato.
Corrió por los vacíos pasillos de Hogwarts, se topó con Peeves, con el cual perdió unos valiosos minutos, porque cuando salió y el helado viento le dio en la cara, el cielo estaba completamente oscuro.
Jean Wings, desde la ventana de su habitación, seguía con la mirada la trayectoria que Lupin hacía por los terrenos del colegio, hasta que llegó a un extraño árbol, pestañó, y el muchacho ya no estaba.
James y Sirius, salían de la sala común, ocultos bajo la capa invisible.
Con la sospecha de que algo raro ocurría, la chica se asomó al cuarto de los chicos, para no encontrarlos ahí, con aire suspicaz esperó sorprenderlos en la sala común, pero tampoco estaban ahí. Una loca idea pasó por su cabeza, que quizás sus otros 2 compañeros estaban fuera… cercanos al árbol en el cual perdió de vista a Lupin.
El túnel que llevaba a la “casa de los gritos” era húmedo y oscuro, por no mencionar angosto e incómodo. James y Sirius caminaron sigilosos, ya es sus formas animales, al entrar a la casa, encontraron a Remus sentado en un sillón.
-hola- dijo James tomando su forma humana- por lo que veo, aún no ocurre…¿qué pasa con esta luna?
- No sé si lo notaste, pero está nublado, tardará más- se burló Sirius, volviendo también a su forma humana.
- Aunque eso no evita que me siga sintiendo fatal- les comentó Lupin con voz de enfermo.
Minutos más tardes de entre las raíces del sauce Boxeador salían tres animales, un ciervo, un perro lanudo y un…mmm lobo mutante (pucha que me quiero!). Toda una noche de jugarretas por los terrenos del colegio los dejó exhaustos y algo magullados, ya pasada la transformación de Lupin regresaron a la Casa de los Gritos, riendo a carcajadas. Al entrar al lugar algo no estaba bien, había algo que desencajaba, quizás haya sido el felino canela que se afilaba las garras en el tapiz del sillón con real elegancia.
-Y ¿esto?- preguntó Sirius de pronto, se acercó al gato sigiloso- ven, amiguito, ven.
- Primero no iría con ese llamado tan patético y segundo, no soy tu amiga!!!
- ¡Wings!-soltó James- ¿eres una animaga?
- Si, y al parecer no soy la única que lo es- al ver la cara de pregunta de los chicos, explicó- se que Black se transforma en un perro horroroso (N.A: a la niña Wings no le gustan los perros) y tu tomas la forma de un ciervo, pero Lupin, es otra cosa ¿no es cierto?
- Así es- admitió Remus con voz apagada y mirando el suelo- soy un licántropo.
- Lo suponía- se pavoneó ella.
- ¿se lo has dicho a alguien?- preguntó Lupin- es decir, supongo que esto no lo descubriste recientemente.
- Estas en lo correcto, pero me costó bastante descubrir este sitio y que era lo que hacían. Ahora que lo se, yo no sé si pueda guardar tan grande secreto.
Sirius la empujó, dejándola sentada en el sillón.
- debes prometernos aquí y ahora que no se lo dirás a nadie- amenazó Black.
-Y ¿si no?- lo desafió ella- ¿qué harán?
- Te haremos la vida imposible- aseguró James.
Furiosa y bufando al igual que un gato salió por el túnel.
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eso es del fic que lo había tenido bastante botado, pero algo hizo que lo retomara... hice unos pequeños cambios.... XD
bueno eso sería..
Mooney!!!!