El mes de noviembre transcurrió tan rápido que nadie lo notó. Ya para Diciembre una capa de nieve cubría los terrenos del colegio. La primera semana estaba siguiendo un curso sumamente normal, hasta que llegó el glorioso día viernes, los estudiantes, junto a los profesores, tomaban desayuno cuando el director se puso de pie lo que llamó la atención de todos.
- hoy-dijo el hombre con voz fuerte y clara- debemos dar la bienvenida a una nueva estudiante, no acostumbramos a recibirlos en mitad del año, pero hemos hecho una excepción, por favor démosle una calurosa bienvenida a la señorita Wings.
Una muchacha alta, de cabello castaño, ojos del mismo color y con gafas entró en el comedor. Con actitud jactanciosa (me encanta esa palabra), se dirigió a un banco que estaba frente a la mesa del cuerpo docente, sin mirar a nadie, pero consiente de que todos la miraban, pues creo que, para empezar las circunstancias eran extrañas y todos esperaban a una niña pequeña y no a una chica de 16 años, la profesora McGonagall le puso el sombrero seleccionador en la cabeza, todos miraban expectantes…
-hagamos esto corto-susurró el sombrero- ¡GRYFFINDOR!
La mesa de la casa seleccionada estalló en vítores, la chica se sentó entre un grupo de chicas, casi toda la casa acudió a saludarle, menos (obvio no) los merodeadores, en seguida ella se fijó en ellos.
- ¿y esos quienes son?- preguntó caprichosa- pero que modales que tienen.
- Ellos se hacen llamar los merodeadores- respondió con fastidio Lily al comprobar que su nueva compañera no era inmune al encanto de ese grupo- aunque tienen nombres, ese insignificante es Pettigrew, el que está a su lado es Remus Lupin, el es prefecto, el que toma jugo es Black, y ese de lentes no es nadie.
- ¿Nadie?- la niña nueva la miró con extrañeza
- se llama Potter- reconoció Lily- ya es tarde, vayámonos a clases.
- Si- se puso de pie sin dejar de mirar a los 4 muchachos que tomaban sus cosas y se reían.
- Deja de mirarlos, creerán que eres una nueva conquista… además no son buena junta.
Clase de Transformaciones; los alumnos intentaban transformar sus mochilas en tejones, era un trabajo difícil, ya que no sólo debían transformar el bolso en tejón, sino que todo lo que estas contenían. Durante los primeros 45 minutos nadie había logrado siquiera un intento de tejón, lo más cercano había sido una “elegante” mochila con pelos, otros 10 minutos más tarde un enorme tejón se balanceaba sobre una de las mesas.
-¡bien hecho Potter, 15 puntos para Gryffindor!- lo felicitó McGonagall.
La chica nueva lo miró con total admiración. En la hora que continuó varios alumnos lograron transformar sus bolsos, pero no todos lograron revertir el hechizo.
Después del recreo los amigos se dirigieron a DCAO. Con la profesora que “me tiene ganas, es decir con Eris” (eso lo escribió mi amigo Paddy), que vio frustrados su planes para ser pareja de Sirius, ya que estaba esta niñita.
- ¡hola bienvenidos!, hoy trabajaremos con el encantamiento Patronus que… ¿si señor Lupin?
- Es un escudo contra los dementotes- respondió el chico.
- Así es, 5 puntos para Gryffindor, ahora ¿quién me puede decir como se convoca?- continuó la profesora- señor Lupin.
- Para convocarlo se debe, en primer lugar, traer a la mente sólo pensamientos felices, escoger el más alegre de ellos y luego pronunciar las palabras “especto patronum”, pero para que funcione se debe estar seguro d que es el pensamiento más feliz y fuerte, el patronus toma distintas formas dependiendo quien lo invoque.
- Perfecto, otros 5 puntos para Gryffindor- dijo la morenaza (joder! Paddy!!!)- ahora les mostraré como se hace.
Tras haber pronunciado el conjuro un enorme dragón (colacuerno Húngaro) de color plateado salió de su varita, rugiéndole a los alumnos que miraban admirados y babosos (Paddy!!!!!) a la profesora Wolfgang .
-¿quién de ustedes lo intentará?- preguntó la profesora- no Lupin, deje que otro de sus compañeros lo intente ¿ qué tal tu Sirius quer..ejem estudiante? Black de pie.
(esta parte esta totalmente bajo la autoría de Padfoot…)
Sirius se pone de pie tras darle una rápida mirada risueña a James, que aguantó la risa. Las miradas estaban puestas en él, pero sólo le mirada de Eris lo molestaba. Se obligó a concentrarse y pensar en algo alegre, sonrió cuando lo encontró y alzando la varita pronunció el hechizo. El mismo hilo plateado salió de su varita formando un gran y hermoso (“anda que modesto”) perro.
(fin de la parte de Sirius)
- perfecto Black, curiosa forma del patronus, te daré 50 puntos para tu casa- le felicitó la maestra-¿quién más se atreve? Oh! Señor Snape ¿está seguro?, bueno adelante.
El muchacho de grasiento y negro cabello avanzó con paso decidido desde el fondo del salón, dirigió una mirada de odio a sus compañeros, que se acentuó al posarla sobre los merodeadores, alzó la varita, al pronunciar el conjuro, una serpiente se formó del hilo plateado que emanaba de la varita. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en la boca de Severus Snape, sin esperar nada se fue a su lugar.
- bien señor Snape, 15 puntos- declaró Eris (se nota la preferencia)- vamos, todos de pie
El cuerpo sin luz (estudiantes XD), inmediatamente comenzó a lanzar hechizos a diestra y siniestra, pero un 99, 99% sólo lograba expulsar un vapor plateado por la varita, la niña Wings intentaba por todos los medios el encantamiento, pero sólo la neblina aparecía. Sirius Black, un buen samaritano, se acercó a ella.
- Oye niña lo haces mal.
- Tengo nombre ¿sabes? Me llamo Jean- le corrigió.
- Ok Jean- dijo con sorna y marcando muy bien el nombre de su compañera- toma la varita, concéntrate en algo feliz y ahora pronuncia “expecto patronum”
La chica lo intentó, pero el vapor apareció otra vez, Sirius se puso atrás de ella, le cogió el brazo con la varita, hablando suavemente al oído de la chica (“el movimiento del brazo esta errado”). Eris Wolfgang miró la escena con ojos celosos. Jean se sonrojo levemente. Al seguir las instrucciones del merodeador de la varita de su varita surgió un gato que caminó con elegancia sobre la mesa de la profesora.
- Black, castigado- dijo una voz cortante- no puede ayudar a sus compañeros, deben hacerlo solos, en este caso sola. Lo veré hoy en mi despacho a la hora acostumbrada.
La clase finalizó. Ya después del almuerzo los amigos se separaron, los que pretendían ser aurores, partieron a su clase doble de herbología en el invernadero n 3. Lupin que no tenía clases hasta la noche se fue a la sala común.
La clase de botánica trascurrió igual que siempre, sin emoción, James y Sirius optaron por no hacer nada indebido, ya que este último tenía que asistir al castigo, sin motivo, impuesto por Eris.
A las 19 horas Paddy (rabieta XD) salía de la sala común rumbo a la sala de DCAO, tocó a la puerta a las 19 con 2 minutos.
- pase-dijo desde el otro lado de la puerta con voz cortante.
El muchacho ingresó un poco dudoso a la sala, cerró la puerta suavemente y se paró en silencio frente al escritorio.
- irás a ayudar al señor Filch- le dijo sin siquiera mirarlo y antes de que el chico se marchara agregó- deja tu varita aquí.
Sirius tiró la varita sobre el escritorio esperando que ella al menos lo mirara, pero no fue así ¿de dónde venía ese repentino mal trato? No le dio más vueltas al asunto y salió para cumplir su castigo.
Cuatro horas más tarde, con un humor de perros (mejor dicho asqueroso), exhausto y con deseos de matar a alguien, abrió de una patada la puerta de la sala.
- terminé- fue todo lo que dijo tirándose en una silla, Eris no contestó- mi varita… ¡quiero irme maldita sea!
La profesora le tiró la varita a la cara, eso había terminado por hartar al chico.
- ¿qué mierda te pasa?- estalló-¡¿a qué se viene este repentino mal trato?!
- Le rogaría que moderara su vocabulario señor Black- murmuró secamente la aludida- sino quiere volver a ser castigado.
Sirius aún más molesto le dio vuelta el escritorio y apartó bruscamente los papeles que ella miraba tan concentrada.
- dime que te pasa Eris.
La profesora Wolfgang apretó la pluma que tenía en la mano.
- vete de aquí- su “queridísimo” alumno no se movió. Se puso de pie empujando el escritorio- ¿ no querías irte? Pues lárgate de aquí.
- ¿qué sucede contigo? ¡Primero me besas y luego me odias!
- Y a ti ¿te parece muy bonito andar coqueteando con esa… con esa chica en medio de mi clase? ¡ni siquiera la conoces! ¿qué ibas a hacer luego? ¡¿te ibas a acostar con ella?
Eris temblaba de ira. Mientras lo miraba fijamente. Sirius por un momento había olvidado su rabia, ahora estaba descolocado por el repentino ataque de celos.
- ¿de qué estas hablando? Yo no coqueteaba con Jean
- ¿con Jean? Mañana la llamaras “mi” Jean ¿no?
- Oye… sólo la ayudaba ¡nada más!... un momento, yo no tengo porque disculparme ¡entre nosotros no hay nada! ¿entiendes? ¡nada!
Los ojos plateados de Sirius centelleaban; estaba realmente molesto. Eris no pudo sostener su mirada, se mantuvo con la cabeza baja, en silencio.
- nos vemos mañana, profesora Wolfgang, buenas noches- murmuró finalmente y salió.
Sirius caminaba por el pasillo de la estatua de la bruja tuerta, pateando la perra, cuando la joroba de la estatua se abrió, una figura emergió de ella y con un susurro dijo:
- ¿Sirius eres tú?
- ¿Remus? ¿qué demonios haces ahí?
- ¿yo? Nada- con inseguridad el aludido respondió, a la vez que intentaba ocultar una cosa tras de si- ¿y tu? ¿vienes del castigo?
- ¿tú qué crees?- le hizo razonar su amigo con una evidente tensión en el cuello, que sí lo mordiera un vampiro se le quebrarían los dientes.
- Eee… ok… - de un salto terminó de salir de la estatua, pero el bulto que intentó esconder e le calló al suelo haciéndolo tropezar.- ¡jo! ¡mierda! Esto me dejará marca.
- ¿Mooney estas bien? ¿no es esa la capa de James? ¿ y el mapa? ¿Qué andas haciendo?
- No, nada ¿cómo crees?- dijo con nerviosismo su amigo e intentando de nuevo y sin éxito, he de recalcar, ocultar las cosas.
- ¡ Accio mapa del merodeador!- exclamó Sirius con enojo- ya ahora dime ¿en qué demonios andas cabrón?
- ¡joder! Relaja la vena- Lupin le trató de tranquilizar haciendo un gesto con las manos- bueno, ya te digo, te digo, pero primero volvamos a la sala común o Filch nos colgará de los tobillos.
- NO ME HABLES DE ESE VIEJO DE MIERDA- le grito furioso, luego tras meditar lo que había hecho, cogió la capa y el mapa-¡juro solemnemente que mis intenciones no son buenas!- tocó el pergamino con la varita y en este se dibujó un plano del castillo con pequeñas motitas de tinta que indicaban la ubicación de cada uno de los habitantes del castillo- ven, ocultémonos bajo la capa.
Caminaron n silencio hasta llegar al retrato de la Dama Gorda (“orbítales vacíos”) [N.A: jo! Estamos en clase de química]. Una vez ya seguros en la vacía sala común se deshicieron de la capa y del mapa. Lupin se dejó caer con cansancio en una butaca, Sirius se recostó junto al fuego.
- ¡Habla!- ordenó de pronto Padfoot con voz agotada- ¿qué hacías en Hogsmeade?
- ¿Hogsmeade? ¿yo?...- pero antes de decir nada más miró a su amigo que alzó una ceja- ¡jo! Ya bueno ¿te acuerdas de la chica de la librería?
- El que hace las preguntas soy yo…-le reprochó Sirius- … ¿la de la librería?- al ver que su interlocutor abría la boca para responder habló- deja, ya lo he cogido ¡sales con ella! ¡no me lo acabo de creer! ¿ahora que viene? ¿Quejicus el papa?
- Si, es raro, pero ella es tan… no se… de otro mundo- dijo con tono soñador el licántropo
Padfoot le lanzó un cojín en la cara.
- Calla Romeo, tanta ternura me asfixia- se puso de pie y se desperezó- venga! Vamos a dormir, estoy muerto.
[JURO SOLEMNEMENTE QUE MIS INTENCIONES NO SON BUENAS!!!]